Hoy quiero abrir una conversación necesaria para nuestra comunidad a raíz de las declaraciones recientes de la maestra Dolores Huerta sobre abuso sexual.
He observado las diferentes reacciones que han surgido—dudas, cuestionamientos, incredulidad—y quiero invitar a mirar estas respuestas desde una perspectiva más profunda, informada por el trauma y por nuestra cultura.
En mi trabajo clínico acompañando a sobrevivientes de abuso sexual, he visto que el silencio no es debilidad. Muchas veces, el silencio ha sido una forma de supervivencia, especialmente cuando el abuso ocurre dentro del núcleo familiar. Hablar no siempre es una opción segura en el momento en que ocurre el daño.
En nuestras familias latinas, valores como el familismo, el respeto y la lealtad pueden hacer que estas experiencias sean aún más complejas de procesar. Cuando una revelación implica a una figura significativa, no solo se enfrenta el dolor de la persona afectada, sino también la ruptura de una imagen que ha sido importante para la familia o la comunidad.
Esto puede activar respuestas como la negación, la duda o la dificultad para asimilar lo que estamos escuchando. Nombrar estas respuestas no es justificarlas, sino entenderlas para poder responder de una manera más consciente y responsable.
Hoy estamos viendo este proceso no solo a nivel familiar, sino también a nivel colectivo. Cuando una figura histórica representa dignidad, lucha y liderazgo, sostener información que contradice esa imagen puede generar una tensión emocional profunda.
Sin embargo, es importante recordar que proteger un legado no puede significar silenciar a una víctima más.
Sabemos que aproximadamente una de cada tres mujeres latinas ha vivido violencia sexual en algún momento de su vida. Esto nos recuerda que este tema no es lejano. Está presente en nuestras familias, en nuestras comunidades y en nuestras historias.
Este momento nos invita a reflexionar sobre cómo respondemos, cómo escuchamos y cómo acompañamos. Nos invita a abrir conversaciones más humanas, más informadas y más conscientes.
Romper el silencio no ocurre de un día para otro. Es un proceso. Pero cada conversación que abrimos con respeto, con empatía y con responsabilidad, nos acerca a construir comunidades donde el silencio ya no sea necesario para sobrevivir.
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📩 Contacto profesional:
Ana Mariela Rivera, LICSW
Terapeuta Clínica | Consultora en Salud Mental | Conferencista | Divulgadora de salud mental y bienestar comunitario
https://www.psychologytoday.com/us/therapists/ana-mariella-rivera-saint-paul-mn/1225880
📍 Sesiones presenciales y virtuales – 241 Cleveland Ave S, Suite B4, Saint Paul, MN 55105
Por Ana Mariella Rivera, LICSW
Terapeuta clínica, consultora en salud mental y dibulgadora
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