La Casa Blanca ajustó este lunes su retórica sobre la tragedia en Minneapolis, donde un hombre fue abatido por agentes federales durante un operativo migratorio. Inicialmente altos funcionarios describieron los hechos con términos duros, incluso calificándolos como terrorismo doméstico, pero hoy el gobierno ha optado por un tono más moderado, destacando que el presidente no quiere que estadounidenses pierdan la vida en estas operaciones.
El mandatario también anunció que enviará a su zar de inmigración, Tom Homan, a Minnesota para supervisar la situación tras las intensas tensiones y protestas que se han extendido desde hace semanas en respuesta a estos incidentes.

