Tras el tiroteo reciente aquí en Minneapolis, donde se han perdido vidas de les niñes, nuestra comunidad está de luto. Como psicoterapeuta, pero también como mamá, quiero hablar de lo que tantas familias están viviendo ahora mismo: miedo, dolor, confusión y las preguntas imposibles que les niñes nos hacen.
Mi propio hijo de 11 años me miró y me preguntó: “¿Y si esto pasa en mi escuela? ¿Por qué él tenía acceso a esa arma?”
Son preguntas que ningune niñe debería cargar. Y, como madres, padres y cuidadores, muchas veces no tenemos todas las respuestas. Y está bien. Lo más importante no es tener la respuesta perfecta, sino estar presentes, emocionalmente sintonizades, y responder de manera sensible al trauma de les niñes.
Qué sucede en les niñes después de la violencia
Cuando ocurre un acto violento, especialmente en escuelas o con estudiantes, se sacude el sentido básico de seguridad de les niñes. Pueden preocuparse por su propia escuela o amistades, tener pesadillas o dificultades para dormir, sentirse tristes, enojades, nervioses o apagades, o hacer preguntas repetitivas de “¿por qué?” o “¿y si…?”. Estas son respuestas normales al trauma. Les niñes intentan darle sentido a lo que parece no tenerlo.
Cómo pueden responder madres, padres y cuidadores
La investigación clínica nos dice que lo más importante es hablar con la verdad pero con sencillez, usando palabras apropiadas para la edad. A les niñes más pequeñes se les puede decir: “Pasó algo muy triste en una escuela. Algunas personas fueron heridas, y nunca debió pasar.” A les niñes mayores, se les puede ofrecer un poco más de contexto.
También es esencial validar sus emociones. Frases como: “Tiene sentido que sientas miedo, tristeza o enojo. Mucha gente siente lo mismo después de algo así.” les ayudan a no sentirse soles ni confundides por lo que sienten.
Tranquilizar desde la conexión es más poderoso que hacer promesas absolutas. En lugar de decir “esto nunca pasará aquí”, es mejor decir: “Siempre haré todo lo posible para mantenerte a salvo. Y cuando te sientas asustade, puedes venir a mí.”
Recordarles a quienes ayudan también fortalece la sensación de seguridad: docentes, vecinas y vecinos, bomberos, doctoras y doctores, todas esas personas que trabajan para proteger a les niñes.
Modelar calma sin mostrar indiferencia es clave, porque les niñes observan y absorben nuestras emociones. Tomarse un respiro, bajar el ritmo y mostrar que está bien hablar de lo que duele abre caminos para la confianza.
Invitar a expresarse a través del juego, el dibujo, la escritura o el movimiento también es fundamental. En mi familia elegimos escribir cartas a nuestres representantes pidiendo más protección y escuelas más seguras. Tomar acción, cuando une está liste, ayuda a transformar la impotencia en un sentido de dirección.
Nombrar el problema mayor
También le expliqué a mi hijo que el problema no es solo que algunas personas tengan violencia o enfermedad mental. El problema más grande es que vivimos en una sociedad donde es demasiado fácil tener acceso a armas peligrosas. Cuando alguien tiene intención violenta, el acceso fácil a un arma convierte ese daño en devastador.
Les niñes necesitan escuchar esta verdad: no es su culpa, no es simplemente “gente mala”. Es un sistema que permite que las armas caigan en manos equivocadas. Nombrar esto protege su sentido de confianza y de justicia.
Cierre con esperanza
A madres, padres y cuidadores: no necesitan palabras perfectas. Lo que les niñes necesitan más es su presencia, su escucha y la seguridad de que sus emociones importan.
A les niñes: lo que sientes ahora mejorará poco a poco y no tienes que cargarlo sole. Eres fuerte, eres resiliente y tu comunidad está aquí para apoyarte y caminar a tu lado. Cada respiración, cada dibujo, cada carta que escribas y cada juego que juegues es un paso hacia la calma, la sanación y la esperanza.
Contacto:
Ana Mariella Rivera, LICSW
Psicoterapeuta bilingüe | Consultora en salud mental
651-369-8005
https://www.psychologytoday.com/us/therapists/ana-mariella-rivera-saint-paul-mn/1225880
Por Ana Mariella Rivera
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